Aquel acto en el Obelisco

Luego de los sucesivos "Alfonsinazos", que iban despertando a la militancia y a todos los argentinos y del,para mí, especial "Alfonsinazo en Ferro" (con paro de transportes.. y televisación por el viejo Teleonce), había llegado la hora de la verdad.
Había que "jugar" en la 9 de Julio, junto al emblemático Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires.
El 26 de octubre de 1983, a escasos días de las elecciones, la Unión Cívica Radical realizaba su último acto de campaña en Buenos Aires.
Un cuarto de siglo después, a través de un video que pudimos ver en el Luna Park, Raúl Alfonsín hablaba de aquel multitudinario evento. Con una mirada dulce y un dejo de nostalgia, esbozando una pequeña sonrisa, el viejo líder, ya enfermo, expresó: "Yo recuerdo,en el acto en el Obelisco, juntamos un millón de personas. No podrá hacérselo de nuevo", con el índice hacia arriba continuó "Porque gracias a Dios no tendremos más dictaduras"... y con su característica voz de arenga concluyó: " Era el deseo de salirnos de la dictadura lo que movilizó a tanta gente".Hoy reafirmamos ese concepto. No habrá un acto igual a aquel, porque viviremos en Democracia por siempre. Sí habrá actos radicales multitudinarios en las urnas...
Hugo Turrini

EL ÚNICO RADICALISMO: EL REVOLUCIONARIO

 Hoy quiero evocar el último intento armado del radicalismo en 1905

con motivo de su lucha en pos de la pureza del sufragio. Todos los caminos institucionales parecían definitivamente cerrados por lo que el nuevo intento se enmarcó en la resistencia a la opresión, figura que nos viene de los derechos consagrados durante la Revolución Francesa.

Una vez más, la revolución fue vencida. Aunque, fue una situación definitiva para el cambio de mentalidad del grupo gobernante y el viejo roquismo, que se fracturó. Los nuevos autonomistas como Roque Sáenz Peña, acompañados por personalidades como el mismo Carlos Pellegrini, vieron la necesidad de transitar por el camino de las elecciones libres.

Manuel Quintana, un presidente legalista y anciano, no toleró en lo más minimo las presiones (como la amenaza sobre el vicepresidente Figueroa Alcorta o Julito Roca , hijo del general, que habían sido tomados prisioneros por los revolucionarios), defendiendo a rajatablas la "institucionalidad" (que no contaba, claro, con la decisión del pueblo!, que era un convidado de piedra). Se castigó con dureza a los "cabecillas", enviando a varios a la prisión de Ushuaia y reprimiendo, por las dudas, a los obreros (socialistas y anarquistas) a tiros y sablazos, y cerrando sus medios de difusión. Aunque este levantamiento era netamente radical sin participación de dichos sectores. Al año siguiente Quintana falleció. José Figueroa Alcorta declaró la amnistía de Yrigoyen y su gente. Los hechos se precipitaron hacia 1912 en que se sancionaría la Ley Sáenz Peña.

La "Revolución de 1905" fue un punto serio de inflexión. Alli muchos tomaron conciencia de la necesidad de profundizar las libertades democráticas sobre todo en lo que respecta a los derechos políticos, sumamente restringidos.

La Unión Cívica Radical debe seguir siendo hoy "REVOLUCIONARIA". La violencia no es el medio para cambiar las cosas. El contexto histórico es sumamente distinto al de aquel entonces. Hace veinticinco años que se restauró el sistema democrático en forma permanente, para siempre. La Revolución Democrática debe seguir adelante: no debe haber vestigios de fraude, pretensiones hegemónicas, violación a la división de poderes. Pero debe comenzarse con una revolución de valores y principios, de los que se ha vaciado la sociedad (no tan solo la actividad política).

En lo que respecta a la Unión Cívica Radical es necesario profundizar los canales de participación interna partidaria, aceitar y democratizar (no porque no lo sean sino porque son susceptibles de ser mejorados) los órganos de decisión en el seno del partido.

Debemos trabajar en base a consensos que coadyuven a la construcción de una Argentina grande, a partir de esos valores y principios directrices y comunes (entre los que tienen un lugar fundamental la libertad, la tolerancia, la justicia, la paz y la solidaridad), con desarrollo económico (no solo crecimiento), que no sea incompatible con la inclusión social. Todo ello, en el marco de la profundización de la Democracia.

La verdadera "Revolución" no está constituída por proclamas, bombas, trincheras o barricadas sino con un largo proceso educativo y cultural a partir de una visión profunda.

La verdadera "Revolución" debe comenzar en el corazón del hombre...

Dr. Hugo Turrini

EL DÍA QUE LO VÍ A ALFONSÍN

Un 5 de mayo. Frío, muy frío. Me dirigí a la Rotonda de Villa Ballester. Hablaron algunos de los candidatos a concejales, a consejeros escolares, a intendente y, por fín, el que no era candidato. El mismo ex presidente . O Presidente. En eso apoyo a los estadounidenses. Alfonsín sigue siendo: el presidente Alfonsín. Entre cuarenta millones, solo uno. El destino de unos pocos (aún en un país en donde hemos tenido demasiados, por crisis constantes). Lo ví pasar frente a la "Farola" y allí me extendió un saludo con su mano, a lo lejos, rodeado de gente. Cuando comenzó a hablar: lo hizo pausado, lento, con debilidad. Fue subiendo la temperatura. Fue creciendo en pasión. Con maestría. Habló de muchos temas. Dijo que la industria se había destruído. Nombró a un oyente diciendo: "como la tricota que usa ese señor, ya no se hace más aquí"... Una mujer comenzó a gritar: "la desocupación es terrible, mi hija hace años no consigue nada....". Alfonsín piloteó la situación: " Desde ya disculpo esta amable interrupción..Tiene razón la señora....." Siguió discurseando. Había pasado la hora y cuarto. Seguía y seguía. Ya no sentíamos el frío. Había fuego en sus palabras y en su voz, a esa altura, sonora, estridente que, de pronto, bajaba su intensidad hasta tornarse casi inaudible, para volver a crecer y planear en las alturas de nuestras almas. Todos queríamos que siguiera. Llegó al fin. Se fue victoreado por el pasaje Esmeralda, que conduce a la salida del túnel de la Estación Ballester donde, presumo, lo esperaba un auto. Todos se fueron tras él, por la estrecha callecita, como si entraran por un embudo. Como siempre, Alfonsín, con paso rápido entró primero en ese embudo para volver a su hogar y descansar. Para seguir su discurso en otro lugar del país al día siguiente.Nuestros corazones salieron henchidos, como si hubiésemos escuchado a un predicador que habló de Salvación y Esperanza.


Esa fue la primera vez que con mis ojos veía a un presidente argentino. Veía a Raúl Alfonsín. El que, con la ayuda de todos, consolidó la Democracia.


Dr. Hugo Turrini

DEMOCRACIA COMPLETA

Raúl Alfonsín expresó ante el mismísimo gobernador Scioli, en uno de los últimos homenajes que recibió en vida justamente en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, que el último cuarto de siglo: "la Democracia avanzó. Pero no avanzó linealmente, sino en forma de serrucho..." La realidad de una Democracia con avances y retrocesos no escapó a la sutileza del viejo líder, ante la sonrisa de sorpresa del titular del ejecutivo provincial.


También recordó que "quien no distingue entre la Democracia y la dictadura, no sabe la diferencia que hay entre la Vida y la muerte..."


Esas frases, esos gestos del 2008 fueron constituyendo ese testamento político, el resumen de un legado para los tiempos, que nos dejara don Raúl.


La Democracia que celebraremos en su escalón 26, el próximo 30 de octubre, es aquella en la que funcionan los engranajes republicanos: los poderes de Estado con sus pesos y contrapesos, el respeto por la Constitución Nacional, los derechos y las garantías reconocidas a los habitantes. Ese preámbulo, ingeniosa incorporación del mismo Alfonsín a los cierres de discurso de su campaña del 83, es la síntesis de lo que aspira la Democracia: constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad. De allí mismo se desprende que la Democracia no puede consistir solamente en votar un representante cada tanto (esa democracia meramente delegativa de la que habla O'donnell). Ni siquiera es aquella en donde funcionan a la maravilla y aceitadamente las instituciones y la facultad de peticionar a las autoridades por parte de los habitantes. Cuando el preámbulo reza : promover el bienestar general está hablando de ese concepto fundamental que hace a vivir con dignidad. Por eso la frase de campaña de Alfonsín, por muchos criticada o sacada de contexto, va cobrando cada vez más relevancia: "Con la Democracia se vota, pero con la Democracia también se come, se cura y se educa". Es la coherencia definitiva con el Preámbulo y todo el contenido de la Constitución Nacional, especialmente los artículos 14 y 14 bis.


Si no nombráramos a la Carta Magna, encontraríamos los mismos principios en nuestro propio Himno Nacional: "Oíd mortales el grito sagrado: libertad, libertad, libertad. Oíd el ruido de rotas cadenas. Ved en trono a la noble IGUALDAD".


La Democracia, con la que soñó y por la que se sacrificó Raúl Alfonsín, es la del Himno: la que conquista la libertad, rompiendo las cadenas de toda dominación y opresión, pero también la que pone en el centro, en el trono: a la Igualdad. Es la Democracia con la que se construye un país nuevo con posibilidades para todos. Libertad e Igualdad. Siguen siendo el desafío.


Habrá que reforzar una Libertad que ha sufrido algunas amenazas, pero habrá que trabajar mucho para lograr una Igualdad de la que cada vez estamos más lejos. Estos son los desafíos del próximo cuarto de siglo democrático.


Dr Hugo Turrini

EL PADRE DE LA DEMOCRACIA

http://radicalismo.blogdiario.com/img/alfonsin.jpg Su busto no se le parece. Pero así es el arte. No se trata de una fotografía, sino de cómo lo ve el artista.

Lo mismo podría decirse de su obra de gobierno. Algunos la vieron desastrosa, sobre todo desde lo económico; otros, con el paso del tiempo, se dieron cuenta de que siempre se pueden hacer las cosas peor.

Pero su obra quedará por lo logrado, por los frutos, que hoy se observan, se viven.

Vivimos en Democracia (a veces más amplia, a veces más acotada). El pueblo vota. El pueblo participa. Se expresa.

A su favor diríamos: se consolidó la Democracia; se condenó a las Juntas Militares y a los grupos subversivos; se resistió a dos asonadas carapintadas y un intento terrorista; se sobrellevaron trece paros generales...

El tiempo y los, nada despreciables, resultados han agigantado a la figura de un hombre honesto, sin ostentaciones, simple, político de raza. Capaz de recorrer kilómetros para abrazar y hablarle a un puñado de correligionarios. Capaz de poner cerca de un millón de personas frente al Obelisco. Capaz de tomarse un helicóptero y acudir personalmente a Campo de Mayo para "destrabar" la rebelión de Aldo Rico. Capaz de entrar en La Tablada, ante el rumor de matanza de prisioneros. Capaz de girar su visión del Estado e intentar privatizar mínimamente. Capaz de salvar a la Democracia con los polémicos: "punto final" y "obediencia debida". Capaz de entregar el poder adelantadamente, para colaborar con las soluciones urgentes renunciando a sueños personales. Capaz de firmar el "pacto de Olivos" para conseguir una Constitución decorosa, equilibrada y no un "engendro". Capaz de intentar una y otra vez, salvar al Radicalismo.

Ese es Raúl Alfonsín. Ese es el primer Presidente de la Democracia. La que ya no se irá. La que se profundizará con nuestra actitud firme. La que deberá alcanzar los bienes de la civilización a todos. La que deberá terminar con los excluídos y con un país postergado. La Democracia verdadera , con la que se come, se cura y se educa....

Hugo Turrini

Mi carta sobre Yrigoyen

Esta carta de mi autoría apareció en el matutino "La Nación" del 2 de enero de 2009. Saludos.

 

http://radicalismo.blogdiario.com/img/HugoTurrini.jpg 

YRIGOYEN ABOGADO

Se­ñor Di­rec­tor:

 

"Aún hoy algunos historiadores oficiales (es el caso de Felipe Pigna) utilizarían esta

 noble ciencia social con fines evidentemente políticos. Decir que Yrigoyen «no era

 abogado», como se pudo escuchar en un reciente programa de Telefé, es un «chisme»

 impropio del rigor científico.

 

"Lo que se puede comprobar es que Yrigoyen aprobó con 13 puntos el examen de

 Derecho Civil IV, materia con la cual se recibían los abogados de ese plan (llamado

 «Alberdi»), el 28 de marzo de 1878. Ese examen duró desde las 20 hasta las 23 horas,

 e integraron la mesa los profesores Leopoldo Basavilbaso, José María Moreno y Pedro

 Goyena. El instrumento documental para probar esto es el acta que conserva la

 Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

 

 "Justamente fue en esa facultad donde se rindió tributo a los quince presidentes

 recibidos en esa casa de estudios. Obviamente, se incluyó al doctor Hipólito Yrigoyen:

un presidente de una honestidad cabal, incapaz de invocar títulos inexistentes."

 

Hugo Turrini
DNI 18.412.583

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Reavivemos los principios y valores; la llama sagrada de la antorcha Radical

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